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Hoy es siempre

7 de diciembre de 2010
Luego de golpear varias veces, atravieso las puertas de tu mente. Desde esa zona oscura, parte consciente, parte inconsciente, me preparo para vos, desde tus propios deseos.
Cuido bien cada detalle, cada textura, cada color...
Me encanta jugar tu juego.

Avanzo sobre mis tacos, mis talones quedaron lejos del suelo. No necesito mucho más apoyo, tengo alas invisibles que me elevan hacia tu cama, espacio lúdico donde todo termina y todo comienza.

Tu olor... se clava en mi mente, y el recorrido de tus dedos queda tatuado en mi cuerpo.
Mi corazón se enciende, mis piernas se abren y dejan paso a tu mente, tan magníficamente morbosa.
Tan, tan oscura, que de algún modo logra llevarme hacia mi lado de luz.

Entrega.

Tuya.

Hoy-es-siempre.

Fantasías II

4 de agosto de 2010
A partir de ese momento el no quedó fuera de discusión. Asentí con la cabeza y metí esa pija desconocida a mi boca. Luego fue otra. Me estaba muriendo de ganas de que alguien me coja, no podía más. Pero tuve que chupar alternadamente las pijas durante un rato, mientras las manos de ya no se quien me recorrían todo el cuerpo. Cuando pasaban por mi concha deseaba que entren, pero nada. Me estaban matando. Creí que podía morir de placer ahí mismo. Necesitaba que me penetren. Empecé a gemir más fuerte y a acelerar la respiración.
- ¿Qué pasa putita? ¡Estás caliente!
- Si, muy caliente – respondo, apenas podía articular palabra – Quiero que me cojan.
- Eso lo decido yo puta no te parece?
Asentí una vez más con la cabeza, y rogaba por dentro que se digne a cojerme, o algo.
- Rogame putita, rogame por pija.
- Cojeme por favor…
- ¿Cómo? No te escuché.
- ¡Cojeme por favor! Cojeme.
Yo hoy no te cojo trola. Hoy veo lo puta que sos. Casi ni se me para la pija por vos hoy.
Una vez más, me sentí humillada y avergonzada, pero la excitación era mayor. Estaba chorreando. En ese momento siento unas manos que me toman por detrás, y un empujón violento. Alguien me empezó a cojer muy fuerte, como perro. Rápido y fuerte. Yo gemía como loca, estaba tan caliente, desesperada por pija, y al fin estaba siendo cojida.
Se me aflojaron los brazos de la calentura, quedé con el culo parado y sentía una enorme pija entrar y salir con una velocidad increíble. Mis gritos estaban descontrolados. Él me puso su mano en la boca y me ordenó que me aguante los gritos, pero no pude hacerlo. De pronto el que estaba a mis espaldas se corrió. Creí que me moría, quería que siga. Él me dijo que si no me podía callar me iba a callar a la fuerza. Me puso su pija en la boca y el otro tipo empezó a cojerme de nuevo, cada vez más fuerte y profundo. Sentí que me rompía.
- Dale un poco vos – le dice él al tercero, que supongo estaba mirando la escena – A ver si se empieza a acostumbrar a una pija que no es la mía la trola.
Siento que sale la pija que estaba adentro mío e inmediatamente entra la otra. En mi boca seguía él, agarrándome de los pelos para que se la chupe como a él le gusta, cojiéndome la boca con su pija.
- Sos una pajera, mirá cómo estás.
Él me seguía humillando, cada vez que me hablaba así su pija se ponía más dura, y yo me mojaba aun más.
- ¿No vas a acabar con otras pijas no putita? ¿Eso lo tenés claro? Te vas a aguantar hasta recibir la mía, si es que hoy te la quiero dar.
La idea de acabar con su pija era lo que más me gustaba, pero la idea de que no me la de pronto me desconcertaba completamente.
Luego de decirme eso me saca su pija de la boca. Y siento que el que estaba atrás mío se corre. Él me empezó a sacudir su pija en la cola, me puse tensa de sólo pensar que me la iba a meter por atrás. No quería.
Los otros dos me ponen sus pijas en la boca, y siento su pija entrar por mi culo de la forma más violenta que nunca, me moría de dolor, gritaba con todas mis fuerzas pero él me sostenía de atrás, y los otros dos de adelante, y tapaban mis gritos con sus pijas.
- Dale puta abrime el culito. Este culo es mío y puedo hacer con él lo que quiera.
Era cierto, pese al dolor y a los gritos dejé que entre y me entregué a su pija. Al rato ya dolía menos, y la calentura cada vez era mayor. No podía pensar en nada, quería leche, quería acabar, quería ser su puta para siempre.
Con sus dedos me tocaba el clítoris, yo estaba cada vez más cerca y sentía que él también. La pija se le hinchaba cada vez más adentro de mi culo. De tanto en tanto me daba unos golpes para que no lo baje, yo me daba cuenta y volvía a pararlo para él.
Las pijas en mi boca estaban también cada vez más hinchadas. Empecé a gemir cada vez más fuerte. Ya no entendía nada, no estaba ahí, no estaba en ningún lado. Mi respiración se aceleraba y se hacía una con la suya. Sentía su mano clavada en mi cintura y la otra tomándome del pelo. Me estaba cojiendo como nunca antes me había cojido jamás. Explotó uno de ellos en mis tetas, sentí el calor de su leche recorrerme, instantáneamente el otro acabó en mi cintura. No pude contenerme más y tuve el orgasmo más fuerte de toda mi vida, justo cuando sentí toda su leche hirviendo dentro de mi culo. Mucha, muy caliente, llenándome por completo. No podía parar de gritarle, irónicamente, en ese momento sólo estábamos nosotros dos, con dos pijas más en el cuarto. Y me sentí más cerca de él que nunca.
Luego de eso quedé desmayada en el piso, sin poder moverme. A los pocos minutos él se acercó a mí y me sacó la venda de los ojos. – Hola putita - me dijo – Bienvenida de regreso.

Fantasías I

3 de agosto de 2010


Él me pidió que me pare y se quedó mirándome, como investigando mi cuerpo, atento a mis gestos y movimientos. Hasta ese momento habíamos estado hablando tranquilos, tomando algo, con el juego de miradas de siempre, pero nada más.
Su mirada me inquietó bastante, era desconocida, desafiante. Con un tono imperativo me pidió que termine el trago. Lo hice, al parecer no tenía opción. Mi respiración se aceleraba cada vez más. Al dejar el vaso en la mesa él se acercó por atrás y me vendó los ojos. Yo no podía moverme. Al sentir cómo él anudaba el pañuelo un calor recorrió todo mi cuerpo, las piernas empezaron a temblarme.
- Al piso putita, en cuatro patas – me dijo.
Obedecí como si hubiera recibido órdenes suyas desde siempre. Todas las dudas se esfumaban de mi mente por la calentura que me hacía sentir su forma de hablar y su presencia. Ya estaba mojada.
Pasó un rato y nada, escuchaba solamente sus pasos por el cuarto. Quería preguntar, moverme, sacarme la venda, o algo… pero sabía que no debía hacerlo. Me quedé en cuatro patas en el piso, sin hacer nada. Pero mi cabeza empezó a funcionar nuevamente.
Suena el timbre.
- ¿Que pasa perrita? Estás temblando… tranquila.
Él se acerca a acariciarme la cabeza. Vuelvo a sentirme un poco mejor, entre excitada y cuidada, tranquila, y con mucha adrenalina a la vez. Escucho sus pasos hacia la puerta.
Cuando se abre escucho otros pasos, no estoy segura si son de una o más personas.
Siento a alguien acercarse, es él, al oído me dice: - Las perras no tienen ropa, cierto? Quiero que te pares, que te desnudes y que vuelvas a tu posición, entendido?
Asentí con la cabeza, como si no tuviera miedo de nada, e hice todo lo que me ordenó. Me paré tratando de que no se note el temblor, me saqué la ropa lentamente y volví a mi posición anterior.
- Levantá ese culo putita, dale. No te hagas la tímida conmigo. Sé que te gusta estar así para mí.
Separé un poco más las rodillas y quebré la cintura, dejando mi culo bien parado. En ese instante sentí una mano en el interior de mis piernas, caliente, grande, no era su mano...
- Portate bien perrita, haceme quedar bien. – Me dijo al oído él mientras otra mano me recorría.
Cuando termina de decirme esto siento otra mano más por la espalda y otra en el cuello. Empecé a darme cuenta de que había mínimamente dos personas más en la habitación.
Me empecé a mojar, a chorrear… Siento su mano en mi concha, me lleva sus dedos mojados a la boca y me dice que esa es la prueba de lo puta que soy. Me ordena que le limpie todos los dedos con mi lengua. Mientras tanto las otras manos me recorrían, cada vez más frenéticamente todo el cuerpo. Empecé a sentir vergüenza por estar tan excitada, con hombres que no conocía, que ni siquiera estaba viendo. Pero la calentura era mayor, y no podía disimularla. Empecé a desear que hagan más, y al parecer el estaba en mi mente.
- Yo sé que querés pija perra, pero todavía no te la merecés. No estás ni cerca. Vas a tener que ganártela. Olés?
Siento el olor de su pija cerca. Me estaba muriendo de calentura y empecé a buscarla con mi boca, desesperada. La quería. La necesitaba.
- Así te quiero ver trola, desesperada por mi pija, vení a buscarla.
Tuve que gatear unos metros para encontrarla, y cuando lo hice la chupé como si fuera la cosa más rica del mundo. No podía ni quería parar de hacerlo. Luego de un rato siento en la boca otra pija, y la esquivo. Quería sólo la suya, la que me era familiar. Recibí un fuerte cachetazo. – Puta no estás en condiciones de decir que no hoy, está claro? Vas a tomar todo lo que se te de, y vas a agradecer por eso.

Continuará...

Vértigo

19 de abril de 2010
Llegó el día en que Él me entregó a otro. La noche empezó paseando un rato en auto, yo adelante con el tercero, Él desde atrás diciéndome lo que tenía que hacer. Cuando llegamos a casa Él me ordenó que me saque toda la ropa excepto la tanga y que los espere en el cuarto. Hasta ese momento yo estaba tan excitada que no podía pensar. Luego de un rato entraron ambos, el tercero desnudo, se acercó a mí inmediatamente. Él se sentó a un lado y se dispuso a observar la escena, tranquilo. Dejó que el tercero haga y deshaga a su antojo... yo sólo quería desaparecer, volver el tiempo atrás y estar con Él. De tanto en tanto buscaba sus ojos, y lo único que recibía era una mirada pacífica, inmutable. Él me estaba regalando un juego, y yo sólo quería que todo acabe para regresar a sus pies.
La noche terminó conmigo hecha un bollito a su lado. Ninguno acabó, excepto el tercero.
Al otro día le rogué que me coja, sentía un volcán en mi vientre. Yo estaba tan excitada y a la vez confundida que no podía concentrarme bien, se dio cuenta y me empezó a cojer con bronca. Es indescriptible lo que siento, es Amor. No es por la bronca, es porque me hace suya cuando quiere.
Lo amo cuando me coje así, cuando me entrega porque sabe que soy suya, y no duda en que voy a regresar a Él cada vez. Quiero estar rendida a sus pies y sólo a los suyos, con los ojos cerrados y el corazón abierto. Rendida, entregada, enamorada, siento que no quiero ser de nadie mas que suya. Nada de lo que siento con Él es razonable. Nada.

Fidelidad mental?

24 de septiembre de 2009
Nunca creí en la monogamia. Simplemente no creía en ella.
Pocas veces prometí fidelidad, y nunca, pero nunca pude cumplirla.

Hasta ahora.

Siento un orden, un compromiso, una entrega real.
Él está hasta en mis pajas, y no puedo pensar en otra cosa.

No quiero otros hombres, no quiero otras pijas.
No queda espacio en mi mente para nadie más.

Quiero regresar a tus pies luego de cada orgasmo.

Enojo

20 de septiembre de 2009
A veces pienso si podré volver a excitarme sin sentirme sometida.
Ayer escuché a alguien decir "el gusto por los placeres anormales nos hace perder el gusto por los placeres normales".

Me rebelo para que me retes y tengas una excusa para golpearme.
Te miro desde abajo y te ruego que me penetres.

Me ignoras por un rato, estás enojado conmigo.
Cansado de tener razón otra vez, y de ver que no aprendo.

Piensas seriamente si dejarme sin sexo durante un tiempo.
Pero yo vuelvo a rogarte, una vez más.

Te apiadas de mí, con una mano en mi cuello y la otra dentro mío
me clavas la mirada y te alzas sobre mí. Imponente.

Me quedo quieta y tiemblo, de temor y calentura.

Cuando te siento dentro me siento completa.
Gratitud, alegría, sosiego.
Sigo tus órdenes paso a paso, porque estoy en deuda contigo.
Quiero ser perfecta para vos, aunque sea en ese breve momento.

En ese momento, quiero ser lo que vos quieras que yo sea.
Intuyo, adivino, y me muevo a tu ritmo.

Me siento hermosa, entregada, sometida, libre.

Pierdo la conciencia y me convierto en puro instinto.

Gateando

18 de septiembre de 2009
Quiero llegar a vos gateando, caliente.
Oler tu pija y sentirme como en casa.

Sentir el amor de tus azotes, tus manos sobre mí,
ahorcándome, tocándome, limitándome.

Rogar que me cojas,
y ver tu disfrute por negarme el placer.

Sentirme vacía hasta tener tu pija en mí,
y en ese momento sentirme completa.

Quiero mi correa,
que me recuerda quien está a cargo de quién.

Bajo los ojos y me agacho. Espero por vos.
Me siento pequeña, diminuta.

Esta noche deseo ser tuya,
¡y mañana parece tanto tiempo!

En córdoba y la luna

1 de septiembre de 2009
Respiro hondo. Inundo el cuarto con mi presencia.
Y me siento a escribir algo.

Recuerdo, cuando fuimos tres en tu cama. Y fuimos uno.
Recuerdo excitarme viendo como te excitabas, y la mojabas.
El juego, la luna, la música que regresaba a nosotros y los abrazos...

Si la perfección existe es eso. Ideal. Sublime. Exacto.

Tres cuerpos. Tres mentes. Tres noches.

Tu cama era mi lugar, vos eras mi lugar.
El aire de entonces, el verano. La noche, la avenida y el colchón.

La vida palpitando dentro y fuera.

La milonga que esperaba por mí, las estrellas y el hasta luego...

Devocion

23 de agosto de 2009
Soy una mujer independiente, tengo mi mundo, mi trabajo, mis amigos. Pero fuera de eso, mi tiempo y mi arte podrían ser tuyos...

Amor, me pregunto que hacer con mis deseos de servirte y disolverme en vos. Siembre tuve tendencia al servicio y la devoción. Aunque no nací siendo geisha, ni esclava, ni devota. Más bien me educaron para defenderme de los hombres y sus engaños, con consignas como "cuando tengas problemas con un hombre, llama a otro hombre".

Pero si abandono toda esa bajada y me conecto con lo que siento, siento deseos de pertenecerle a un Hombre. Me recuerdo durmiendo a tus pies y se que no hubo noche más feliz para mí, y la sola idea de pertenecerte me hace sentir libre.

No se a que se debe, ni se como funciona. Sólo se que me sucede.

Soltarte, amarte...

19 de agosto de 2009
¿Será que no existes más que en mi mente?
Será que fuerzo tu imagen a mi idea, y no cierra.

Sigo esperando y desesperando a la vez,
entre medio de soledades y silencios.

Siento tanta potencia dormida, guardada.

Y la adicción de volver a tu cama y olvidarme de todo.
Entre tus sábanas se pierde el tiempo,
mi corazón se abre y el momento me inunda…

Pero luego regreso. Estoy sola.
Quizás así deba ser. No lo sé.

Trato de no aferrarme (aun me cuesta).
Quiero soltarte y amarte a la vez,
sólo ese amor puede ser eterno para mí.

Amarte, soltarte y amarte nuevamente.

Saberme tuya

Saberme tuya es sentirme viva, es respirar aire nuevo, escuchar los latidos de mi corazón. No mirar hacia fuera, estar atenta, no dudar, estar atenta, sonreír, estar atenta.

Saberme tuya es silenciar mi mente, es aprender a enfrentar mis miedos e ir más allá. Es atreverme a entrar en mi naturaleza salvaje, sin dudas y sin peros.

Es tomar todos los dolores y enfocarlos, asumirlos, aceptarlos, quererlos, trasmutarlos.

Saberme tuya es experimentar la entrega, ir más allá de mí misma, saltar a abismos sin final, y caer plácidamente en tus brazos, con una lágrima y una sonrisa.

Saberme tuya es reconocerme sumisa. En esta total entrega donde encuentro la total libertad.