Fantasías II

4 de agosto de 2010
A partir de ese momento el no quedó fuera de discusión. Asentí con la cabeza y metí esa pija desconocida a mi boca. Luego fue otra. Me estaba muriendo de ganas de que alguien me coja, no podía más. Pero tuve que chupar alternadamente las pijas durante un rato, mientras las manos de ya no se quien me recorrían todo el cuerpo. Cuando pasaban por mi concha deseaba que entren, pero nada. Me estaban matando. Creí que podía morir de placer ahí mismo. Necesitaba que me penetren. Empecé a gemir más fuerte y a acelerar la respiración.
- ¿Qué pasa putita? ¡Estás caliente!
- Si, muy caliente – respondo, apenas podía articular palabra – Quiero que me cojan.
- Eso lo decido yo puta no te parece?
Asentí una vez más con la cabeza, y rogaba por dentro que se digne a cojerme, o algo.
- Rogame putita, rogame por pija.
- Cojeme por favor…
- ¿Cómo? No te escuché.
- ¡Cojeme por favor! Cojeme.
Yo hoy no te cojo trola. Hoy veo lo puta que sos. Casi ni se me para la pija por vos hoy.
Una vez más, me sentí humillada y avergonzada, pero la excitación era mayor. Estaba chorreando. En ese momento siento unas manos que me toman por detrás, y un empujón violento. Alguien me empezó a cojer muy fuerte, como perro. Rápido y fuerte. Yo gemía como loca, estaba tan caliente, desesperada por pija, y al fin estaba siendo cojida.
Se me aflojaron los brazos de la calentura, quedé con el culo parado y sentía una enorme pija entrar y salir con una velocidad increíble. Mis gritos estaban descontrolados. Él me puso su mano en la boca y me ordenó que me aguante los gritos, pero no pude hacerlo. De pronto el que estaba a mis espaldas se corrió. Creí que me moría, quería que siga. Él me dijo que si no me podía callar me iba a callar a la fuerza. Me puso su pija en la boca y el otro tipo empezó a cojerme de nuevo, cada vez más fuerte y profundo. Sentí que me rompía.
- Dale un poco vos – le dice él al tercero, que supongo estaba mirando la escena – A ver si se empieza a acostumbrar a una pija que no es la mía la trola.
Siento que sale la pija que estaba adentro mío e inmediatamente entra la otra. En mi boca seguía él, agarrándome de los pelos para que se la chupe como a él le gusta, cojiéndome la boca con su pija.
- Sos una pajera, mirá cómo estás.
Él me seguía humillando, cada vez que me hablaba así su pija se ponía más dura, y yo me mojaba aun más.
- ¿No vas a acabar con otras pijas no putita? ¿Eso lo tenés claro? Te vas a aguantar hasta recibir la mía, si es que hoy te la quiero dar.
La idea de acabar con su pija era lo que más me gustaba, pero la idea de que no me la de pronto me desconcertaba completamente.
Luego de decirme eso me saca su pija de la boca. Y siento que el que estaba atrás mío se corre. Él me empezó a sacudir su pija en la cola, me puse tensa de sólo pensar que me la iba a meter por atrás. No quería.
Los otros dos me ponen sus pijas en la boca, y siento su pija entrar por mi culo de la forma más violenta que nunca, me moría de dolor, gritaba con todas mis fuerzas pero él me sostenía de atrás, y los otros dos de adelante, y tapaban mis gritos con sus pijas.
- Dale puta abrime el culito. Este culo es mío y puedo hacer con él lo que quiera.
Era cierto, pese al dolor y a los gritos dejé que entre y me entregué a su pija. Al rato ya dolía menos, y la calentura cada vez era mayor. No podía pensar en nada, quería leche, quería acabar, quería ser su puta para siempre.
Con sus dedos me tocaba el clítoris, yo estaba cada vez más cerca y sentía que él también. La pija se le hinchaba cada vez más adentro de mi culo. De tanto en tanto me daba unos golpes para que no lo baje, yo me daba cuenta y volvía a pararlo para él.
Las pijas en mi boca estaban también cada vez más hinchadas. Empecé a gemir cada vez más fuerte. Ya no entendía nada, no estaba ahí, no estaba en ningún lado. Mi respiración se aceleraba y se hacía una con la suya. Sentía su mano clavada en mi cintura y la otra tomándome del pelo. Me estaba cojiendo como nunca antes me había cojido jamás. Explotó uno de ellos en mis tetas, sentí el calor de su leche recorrerme, instantáneamente el otro acabó en mi cintura. No pude contenerme más y tuve el orgasmo más fuerte de toda mi vida, justo cuando sentí toda su leche hirviendo dentro de mi culo. Mucha, muy caliente, llenándome por completo. No podía parar de gritarle, irónicamente, en ese momento sólo estábamos nosotros dos, con dos pijas más en el cuarto. Y me sentí más cerca de él que nunca.
Luego de eso quedé desmayada en el piso, sin poder moverme. A los pocos minutos él se acercó a mí y me sacó la venda de los ojos. – Hola putita - me dijo – Bienvenida de regreso.

5 comentarios:

Oscuro dijo...

Me sentí un poco mujer vendada, no pudiendo escapar y a la vez no queriendo escapar de tu historia.
Muy fuerte, esa intensidad es lo mejor

Ménage à Trois dijo...

como dice oscuro, muy fuerte e intenso.
Saludos!

Andromeda dijo...

Dios mio! eso ha sido muy intenso geisha, realmente dejas volar tu cabeza. Hace tiempo no te leia soy andromeda y pues esto me ha dejado con la boca abierta.
Saludos

El alter ego de Mabel dijo...

la tercera o cuarta palabra fue pija, así que tuve que dejar de leer. pero igual estoy acá haciendo el aguante, ¿eh?

Hugo dijo...

Tremendo.