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Dos, Tres, Dos.

15 de junio de 2011
Luego de dos cancelaciones, llegó el día en que ella nos invitó a su casa. Amiga de la facultad de mi novio, ellos habían tenido algunos encuentros antes de conocerme, y hace casi dos meses yo le regalé a él una tarde de sexo con ella. ¿Por qué? Porque quiero verlo feliz, porque quiero verlo jugar, porque no quiero atarlo ni poseerlo, porque si hay algo que me gusta de él es su sexualidad, su perversión y su capacidad de juego.
En mi fantasía estaba todo bien, pero internamente sabía que no sería fácil. 
Sábado a la noche, llegamos a su puerta con un Cabernet. Ella me gustó, era bonita, inteligente, atrevida y sensible. Nunca había estado con una pareja ni con una mujer. 
Nos sentamos en el living, ella nos sirvió el vino que estaba tomando, que era el mismo que nosotros habíamos traído, casualmente.
Pasó el tiempo y pensamos que ya no iba a pasar nada, lo que me puso un poco de mal humor. Creo que ella lo notó y se acercó, sin mas, se sentó en el medio de los dos, levantó los hombros en un gesto tímido y nos miró con algo de temor. Me pareció valiente, hermosa, empecé a acariciarla y todo el resto desapareció. Hacía mucho que no estaba con una chica, y me había olvidado lo que me gusta, cuando hay piel.
Él nos llevó a la cama. Todo se dio de forma muy fluida, el tres pulsaba, nadie quedaba afuera nunca, era como una danza perfectamente coreografiada pero con toda la magia de la improvisación. Ella estaba entregada a la experiencia, al igual que yo. En ese momento me di cuenta que no era un regalo para él, sino para ambos, hasta ese momento no lo sabía.
Quedamos extasiados en la cama, él en el medio y nosotras a los lados, abrazados. Respirando. Los ojos se entrecerraban, y la noche iba muriendo. Entre caricias, besos y abrazos me di cuenta de que estaba "compartiendo a mi novio". No sólo era sexo, era todo. La odié, quería matarla. En ese instante apelé a todos mis aparendizajes sobre el desapego, la mente, la respiración. Aun quería matarla, pero estaba conciente de que esos sentimientos no me iban a dominar, sino yo a ellos. ¿Que sentido tenía alimentar a estos pensamientos? Ninguno, los dejé pasar.
A la mañana, luego de tener sexo nuevamente, nos quedamos un momento solas, abrazadas en la cama. Le agradecí, desde el corazón, que nos abriera su casa, sus puertas, su cuerpo. Cuando la veía interactuar con él se me revolvía el estómago, incluso una mirada, una palabra, cualquier cosa me dolía. Pero lo dejaba ir. Podía hacerlo porque sentía que él me elegía, y también porque sabía que si algún día él no me elige, es lo que tiene que ser, con o sin trío de por medio. 

Aprendí que en lo sexual el tres es perfecto para mí. 
Aprendí que en todo el resto de lo vincular no puedo ni quiero estar de a tres.
Aprendí que si no estamos dispuestos a sentir un poco de dolor, nos vamos a perder de muchas experiencias maravillosas que la vida puede ofrecernos.
Redescubrí que el dolor es inevitable, pero es parte del todo. 

Uno, dos, tres.

25 de abril de 2011
Esa noche, entre tangos y luces, le recordé que quería hacerle un regalo: una noche con una trola y conmigo, o un encuentro libre con una amiga de él. Obviamente eligió lo segundo, y esa misma semana ya tenía el encuentro programado.
Sentí mucha ansiedad, como un cosquilleo, algo de nervios y alegría. Era una amiga de la facultad, de la que ya habíamos hablado antes. El me contó que le encantaba disfrazarse y que la cojan por la cola. Me gustó.
Llegó el día, nos despedimos con un beso. Yo empecé con mis clases, apenas podía concentrarme. Tenía ganas de que ya sea la noche. A eso de las tres de la tarde sentí cómo se paraba su pija, sí, a la distancia, sentí su calentura y empecé a extrañarlo.
Terminé las clases y me pegué una ducha. Al rato recibo un sms suyo, estaba volviendo.
Me senté a meditar un rato, porque estaba completamente descentrada. Sentía una profunda tristeza y algo de enojo también. Me sentía insegura. Cómo la habría pasado? Ella sería más linda que yo? Le habría gustado más su cuerpo, sus formas, se mente? No podía parar de pensar, hasta que al final de la meditación recordé que era un regalo para él, y me dio alegría poder dárselo. Esto es amor, pensé.
Llegó y hablamos de boludeces, me había comprado un termo nuevo (el mío ya no daba más), y hablamos durante otro rato de eso. En un momento le confesé que no sabía si quería saber o no. Hicimos un mate, me senté en sus piernas y empezamos a hablar. Me contó unos detalles de su vida, de su casa, de su gato. Me mostró una foto que ella me había enviado como regalo. Ahí me di cuenta de que no quería saber más. Le pregunté si lo había pasado bien. Era lo único que quería saber ahora. Me dijo "bien".
Esa noche casi no pude dormir. Estaba a punto de salir a caminar cuando decidí meterme nuevamente en la cama y abrazarlo. Luego de un rato largo logré desaparecer del mundo.
Al otro día no me sentía mejor, segui triste y enojada conmigo. Me puteaba por haber tenido esta ridícula idea. ¡Si estábamos tan bien! pensaba... ¿Para que mierda le habré propuesto esto? Sentí que era casi como un auto-boicot, o algo parecido.
Tuvimos el almuerzo de pascuas. El último lugar de la tierra donde quería estar... Veía al resto de las parejas, tan cómodas, hablando de hijos, de trabajo... Y yo no podía dejar de pensar que no pertenecía ahí. Que nunca lo haría. Me sentía ambivalente.
Nos fuimos. En el viaje de regreso ya me sentía mejor, y me empecé a excitar. El colectivo vino repleto, y él aprovechaba para apoyarme de tanto en tanto. Cuando llegamos a casa nos acostamos en la cama, estábamos exhaustos luego de la reunión familiar. Me acerqué y le pedí que me toque. Me dijo que me sacara el jean y la tanga, y empezó a tocarme. Me subió a su cara para chuparme, hace mucho que no lo hacía. Me di cuenta que en nuestras primeras veces lo hacia siempre, y que a ella se lo habría hecho, y lo sentí como una recompensa. Acabé en su cara. No dijimos ni una palabra.
Luego de cenar le dije en broma que me tenía que cumplir como marido, como indirecta de que quería hacerlo de nuevo, pero esta vez con él. Se subió sobre mí y me empezó a cojer. Yo me sentía muy bien. Me di cuenta de que lo había extrañado. Le pregunté si me había extrañado y me dijo que mucho. Lo sentí más excitado de lo normal, me miraba con esos ojos perversos que me queman la cabeza. Me coje con los ojos, y eso me mata. Me cojía cada vez más fuerte y me dolía, yo gritaba fuerte pero me lo bancaba, buscando ese punto en donde el dolor se convierte en placer. Estaba cada vez más mojada. Lo imaginaba cojiendo con su amiga y me moría de calentura. Supe que había hecho lo correcto. Quería darle todo. Podía darle todo.
Me dijo que me suba sobre él, empecé a moverme yo arriba. Siempre le pregunto cuando cojemos si soy su preferida, y el me contesta que no, que soy la única. Ahora podía elegir. Le pregunté entonces si era su preferida, y me dijo que sí, que lo era. Me gustó escucharlo de su boca, mientras sentía su pija clavarse cada vez más adentro. La calentura que teníamos era increíble. Tuve que parar de moverme para que no acabe. Respiramos, le di un beso y seguí. Empecé a sentir mi orgasmo y el suyo. Como nunca.
Me sentí más suya que nunca. Feliz. Completa. Con todas las incertidumbres y certezas en perfecto equilibrio.

A tiempo

20 de marzo de 2011
Ya no soy tu geisha. Ni la de nadie.
Soy una mujer que día tras día trabaja para ser dueña de sí misma.

No puedo decir que no extraño dormir a tus pies,
acurrucarme entre tus sábanas extasiada
con el sabor de la incertidumbre en toda mi piel.

Sí, extraño vestirme para vos, perfumarme para vos,
pasar el día esperando la noche, esperando tu juego.

¿Quien necesita certezas, cuando el presente está tan presente?
¿Quien necesita compromisos, palabras, y esfuerzos, cuando no hay duda de que este momento es eterno?

Cuando la tristeza está a punto de invadirme, recuerdo:
siempre estamos a tiempo.

... Y abro la puerta para ir a jugar...

Ironía

4 de diciembre de 2010
Extraño sentirme la nada misma bajo tus pies. Extraño verte gigante.
Todo era más fácil cuando no había duda, de donde cada uno tenía que estar.

Se perdió la disparidad que nos equilibraba.

Extraño verte gigante, pero ya no sos gigante para mí...

...Y mi corazón está cerrado desde entonces

Que ironía.

Luz

12 de julio de 2010
Me llevas lentamente hasta donde me querés, y si bien yo me voy dando cuenta de tus intenciones no puedo hacer otra cosa que seguirte el juego. Eso es maestría, cuando te das cuenta de lo que el otro va a hacer, pero no podés hacer nada para evitarlo. Llegamos a tu espacio, ordenado, prolijo. Me seguís hablando hasta que te das cuenta de que ya estoy en tu red, sólo resta que claves tus colmillos en mi cuello. Y es exactamente lo que hacés. Mi coraza tiembla, y mis piernas, todo mi orden inmutable ya no tiene razón de ser en este espacio, se desarma mi rodete apretado dejando caer el largo cabello oscuro sobre mi espalda, se resbala toda mi ropa hasta desparramarse en el piso, excepto mis tacos, ellos siempre van conmigo. Ya estoy desnuda y vos aun traés el abrigo. Por un segundo contenemos la respiración y detenemos el movimiento, es la calma antes de la tormenta. Me das vuelta, quedo de espaldas a vos con la cara contra la pared y mi culo parado, con una mano me llevás las dos muñecas sobre mi cabeza y con la otra me tocás entre mis piernas, con violencia. Escuchás mis gemidos, frotás mi clítoris y me cojés con un dedo, empapado de mí. Aún queda algo de mi soberbia, en mis tacos, en mi porte, pero vos seguís empeñado en quebrarme, en dejarme echada en la cama sin fuerzas para mis protocolos, sin razón para ser correcta. Camino unos pasos hasta la cama, ves mis pasos contenidos, equilibrados sobre esos interminables tacos de metal. Te enfurece al punto de empujarme con furia y empezar a cojerme sin medida. Yo me voy perdiendo… cada vez más, siento que ya no soy dueña de mí, ya no puedo controlar mis acciones, me entrego a tu pija, a tu mente morbosa, no me queda otra opción que rendirme a vos. Estoy, de nuevo, exactamente donde me querés. Deshecha en tu cama, enredada en tus sábanas blancas. Cuando pensé que todo había terminado, te sentás a mi lado y con dulzura me sacás los tacos. Triunfante. Sin esfuerzo. Con la confianza y la seguridad de quien ya ganó la batalla. Te miro y se que te amo, en ese mismo momento, se que te amo.

Uno no va hacia el amor, uno cae en el amor. Y para caer en el amor tenemos que enfrentarnos al vacío, tomar coraje y dejarnos caer.

Descendimos nuevamente

27 de mayo de 2010
Descendimos nuevamente a ese lugar. Oscuro, lleno de gente extraña con el rostro desfigurado de placer y morbo. Escucho gemidos, veo cuerpos desnudos y semidesnudos, percibo en el aire el olor a sexo, intenso, que me atrae… Voy pasando por cuartos donde se confunden las piernas, con las manos, con los cuerpos. No me importa quienes son, si son lindos o no, si son grandes o no. Sólo agradezco a la oscuridad, que es fundamental para poder entregarme sin dudar.
De su mano, como siempre, me aventuro en los pasillos laberínticos de este paraíso infernal y me voy perdiendo… Él nunca me suelta, algo de miedo, algo de duda, y esa tendencia a querer hacerme sentir suya siempre. Yo no lo suelto, pero tampoco lo miro, lo percibo detrás de mí y lo invito a jugar conmigo.
Finalmente nos detenemos, y con mi mirada le ruego que me deje hacer. Bajo lentamente a descubrirlo para llevarlo a mi boca. Curiosos observan, y él se va excitando cada vez más, y aunque trata de no ser tan evidente, yo puedo sentirlo. Cada tanto me frena, para que no lo haga acabar.

Y nuevamente, en medio del infierno, me siento perfecta.

Me toca, sus manos son la gloria, lo recuerdo. Le regalo un orgasmo porque me lo pide, a él y a todos los que observan. Me gusta acabar parada, puedo sentir como la energía de mi centro baja a mis raíces y me ancla. Quiero seguir, pero él se levanta y me lleva a su cama. Al llegar nos acurrucamos, yo con ganas de más, y él pensando que lo que me da nunca es suficiente.

A veces me pasa

14 de mayo de 2010
Que extraño placer, cuando ahogada en tu universo, casi sin poder respirar, me mirás por un instante y me acariciás la cabeza... Seguís viendo la tele, o lo que estés haciendo, sin darte cuenta lo que esa caricia despierta.

Y yo soy tan feliz por el simple hecho de estar acurrucada a tus pies. Placer extraño e inmenso. Dulce, oscuro y luminoso a la vez.

Te quiero tanto...

Me gusta cuando...

8 de mayo de 2010
... me pregunta en que pienso cuando me masturbo.
Cuando me obliga a responder, y cuando no me cree que pienso siempre en él… o casi siempre.

Vértigo

19 de abril de 2010
Llegó el día en que Él me entregó a otro. La noche empezó paseando un rato en auto, yo adelante con el tercero, Él desde atrás diciéndome lo que tenía que hacer. Cuando llegamos a casa Él me ordenó que me saque toda la ropa excepto la tanga y que los espere en el cuarto. Hasta ese momento yo estaba tan excitada que no podía pensar. Luego de un rato entraron ambos, el tercero desnudo, se acercó a mí inmediatamente. Él se sentó a un lado y se dispuso a observar la escena, tranquilo. Dejó que el tercero haga y deshaga a su antojo... yo sólo quería desaparecer, volver el tiempo atrás y estar con Él. De tanto en tanto buscaba sus ojos, y lo único que recibía era una mirada pacífica, inmutable. Él me estaba regalando un juego, y yo sólo quería que todo acabe para regresar a sus pies.
La noche terminó conmigo hecha un bollito a su lado. Ninguno acabó, excepto el tercero.
Al otro día le rogué que me coja, sentía un volcán en mi vientre. Yo estaba tan excitada y a la vez confundida que no podía concentrarme bien, se dio cuenta y me empezó a cojer con bronca. Es indescriptible lo que siento, es Amor. No es por la bronca, es porque me hace suya cuando quiere.
Lo amo cuando me coje así, cuando me entrega porque sabe que soy suya, y no duda en que voy a regresar a Él cada vez. Quiero estar rendida a sus pies y sólo a los suyos, con los ojos cerrados y el corazón abierto. Rendida, entregada, enamorada, siento que no quiero ser de nadie mas que suya. Nada de lo que siento con Él es razonable. Nada.

Juego x 3

13 de abril de 2010
Me pongo el conjunto nuevo, para cambiarle la connotación, y le agrego ligas negras de red. Él hace los tragos y saca la correa, con voz suave y firme me ordena que vaya a buscar hielo para los tragos, gateando. Me doy cuenta que gatear me excita de una forma incomprensible...
Al regresar me acomodo en mi cucha, disfruto en ese momento del silencio más absoluto, de la calma de estar a sus pies, de la promesa latente de una noche lúdica, algo perversa e inolvidable.

Suena el timbre. La persona que esperábamos está del otro lado. Respiro hondo y cierro los ojos. Siento algo de nervios, pero el deseo de jugar es mucho mayor, y los nervios desaparecen cuando la puerta se abre. Ahora soy una niña en una juguetería, o parecido.

Y mientras se adentra la noche voy descubriendo una nueva forma de meditar además de la danza...

Recuerdos

18 de febrero de 2010
Nuevamente su boca en mi boca,
su mirada intensa y juguetona,
su abrazo cálido, maternal, profundo.

Ella me enseña y aprende de mí.
Hay días en que creo que somos una.

Y me recuerda algo que había olvidado:
"vos cuando amas querés darle todo al otro,
ser perfecta para él".

Doloroso y dulce recuerdo... ser perfecta. Cierto, cierto...

Cuando estoy con él soy suya, completamente suya.
Cuando estoy conmigo soy mía y de nadie más.

Que sucederá cuando el tiempo pase,
y me vaya acercando cada vez más a su lado..? - me pregunto.

Pero...

10 de febrero de 2010
Despierto...

Tentadora la noche con sus brillos,
que ganas de dejarme abrazar por las sábanas de tu cama.
Que atrapante es perderme en tu mirada y dejarte entrar en mi,
dando batalla.

El anhelo de sentirme absoluta, risueña, justa,
convirtiendo el tiempo en algo eterno.
Sentir el corazón despierto...

Aquel que sepa de que hablo entenderá
que no hay mayor tentación que la noche con sus brillos.
O que el abrazo de tus sábanas, o tu mirada...

Pero... (siempre hay un pero)
... para que mi corazón esté despierto amor,
he de regresar a mi cama.
Para que mis piernas se abran para vos,
hoy he de cerrarlas.

Porque en todo hay un ir y venir,
y debo recordar,
que para dormir bien, primero hay que despertar.

Te quiero tanto. Tanto.

Venus en Aire

14 de enero de 2010
Fue sorprendente escucharme a través de su voz,
mismas ideas, mismas palabras. Mayor convicción.

Llegué a creer que ya no era posible,
llegué a creer que era una utopía, una ilusión.

Ahora me enfrento al temor y a la esperanza,
de que esto realmente exista.
Si es lo que deseo, lo que necesito, lo que anhelo.

Ser y estar sin palabras.
Que lo que una sea el deseo de ser y no la promesa de estar.

Que el te quiero sea verdad,
que el te amo desgarre el alma.

Que a la hora de partir, entre lágrimas,
no exista duda de que amé y fui amada.

Llegar a saber

22 de diciembre de 2009
Camino por las calles de mi vida,
tratando de encontrar la forma de estar.

Mientras más camino siento que más me alejo,
pero algo de fondo me recuerda:

"yo soy"

¿Qué estoy buscando en él?
¿Qué estoy buscando en mí con él?

Los viajes ponen en perspectiva muchas cosas,
y ya siento el temor de que algo se modifique y cambie el rumbo de las cosas.

De fondo el mar de dudas, el no saber.
Aca presente el día a día, lo cotidiano.

Y la incertidumbre viva, descarnada,
de nunca llegar a saber
si lo que siento es real o es fantasía.

Quizas

2 de diciembre de 2009
Me preguntó sobre que era un maestro para mí.
Luego de escucharme me dijo que para él, eso era el amor.

Me quedé pensando un rato sobre eso...
Tanto tiempo buscando algo que temo encontrar.
Tanto tiempo pensando que no se que es el amor,
o que no se si creo en él.

Y empiezo a ver ahora, que quizás si se lo que es,
que quizás si se lo que quiero.

Regalo

31 de octubre de 2009
Se acerca el aniversario, y quiero regalarle algo muy especial.

Un momento, un sueño, una noche...

El tres vuelve, para recordarnos el inicio.

Como nos conocimos, en ese momento donde todo fue perfecto, exacto.

Quiero regalarle eso que tanto desea, quiero verlo disfrutar.

Calentarme viendo como sus manos recorren mi regalo.

En un exceso de generosidad, dirían algunos,
pero para mí es lo que tiene que ser.

Un regalo para ambos, un juego.

Para el hoy, y para siempre.

Con amor y devoción.

Equilibrio

27 de septiembre de 2009
Buscamos un equilibrio entre el sexo y el amor,
y es tan difícil.

Abro mis piernas y mi corazón, tratando de encontrar la simertía.

Él me mira y no distingo si es lujuria o es amor.
O si son ambas.

Primero fue obsesión, para los dos.
Ahora es algo nuevo, sin palabras.

Lo valioso es el camino, y en él estamos.
Buscando el equilibrio,
cayendo y levantándonos cada vez.

Enojo

20 de septiembre de 2009
A veces pienso si podré volver a excitarme sin sentirme sometida.
Ayer escuché a alguien decir "el gusto por los placeres anormales nos hace perder el gusto por los placeres normales".

Me rebelo para que me retes y tengas una excusa para golpearme.
Te miro desde abajo y te ruego que me penetres.

Me ignoras por un rato, estás enojado conmigo.
Cansado de tener razón otra vez, y de ver que no aprendo.

Piensas seriamente si dejarme sin sexo durante un tiempo.
Pero yo vuelvo a rogarte, una vez más.

Te apiadas de mí, con una mano en mi cuello y la otra dentro mío
me clavas la mirada y te alzas sobre mí. Imponente.

Me quedo quieta y tiemblo, de temor y calentura.

Cuando te siento dentro me siento completa.
Gratitud, alegría, sosiego.
Sigo tus órdenes paso a paso, porque estoy en deuda contigo.
Quiero ser perfecta para vos, aunque sea en ese breve momento.

En ese momento, quiero ser lo que vos quieras que yo sea.
Intuyo, adivino, y me muevo a tu ritmo.

Me siento hermosa, entregada, sometida, libre.

Pierdo la conciencia y me convierto en puro instinto.

Gateando

18 de septiembre de 2009
Quiero llegar a vos gateando, caliente.
Oler tu pija y sentirme como en casa.

Sentir el amor de tus azotes, tus manos sobre mí,
ahorcándome, tocándome, limitándome.

Rogar que me cojas,
y ver tu disfrute por negarme el placer.

Sentirme vacía hasta tener tu pija en mí,
y en ese momento sentirme completa.

Quiero mi correa,
que me recuerda quien está a cargo de quién.

Bajo los ojos y me agacho. Espero por vos.
Me siento pequeña, diminuta.

Esta noche deseo ser tuya,
¡y mañana parece tanto tiempo!

En córdoba y la luna

1 de septiembre de 2009
Respiro hondo. Inundo el cuarto con mi presencia.
Y me siento a escribir algo.

Recuerdo, cuando fuimos tres en tu cama. Y fuimos uno.
Recuerdo excitarme viendo como te excitabas, y la mojabas.
El juego, la luna, la música que regresaba a nosotros y los abrazos...

Si la perfección existe es eso. Ideal. Sublime. Exacto.

Tres cuerpos. Tres mentes. Tres noches.

Tu cama era mi lugar, vos eras mi lugar.
El aire de entonces, el verano. La noche, la avenida y el colchón.

La vida palpitando dentro y fuera.

La milonga que esperaba por mí, las estrellas y el hasta luego...